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De rimas y pixeles

O cómo nace musicalmente un diseñador

Si mal no recuerdo, durante mis primeros años de vida no tuve un acercamiento sustancial a la música: solo escuchaba aquello que le gustaba a mi madre en la radio cuando iba a recogerme al jardín de niños. Seguramente, mi mente estaba más preocupada por llegar a ver Dragon Ball Z en el canal 5. Con el paso de los años, fui prestando más atención a los géneros que se escuchaban en casa, los cuales iban desde pop hasta salsa. Me gustaba despertar los domingos y escuchar a La Oreja de Van Gogh de fondo mientras el departamento olía a desayuno.

Al entrar a secundaria mi noción musical ya era más diversa, fue en esa época donde todo comenzó. Tuve la oportunidad de aprender a tocar la guitarra y clavarme mucho en el rock; también fue el primer acercamiento al diseño y al hip hop. En una de esas conexiones de amistad que se presentan de maneras curiosas, un amigo de mi hermano me prestó un disco donde sonaban exponentes de hip hop no comercial de la Ciudad de México. Con mi entrada a la preparatoria y la combinación de numerosos factores me alejé bastante de aquel mundo, pero hubo algo que siempre estuvo presente: la escritura y el interés visual.

Con mi llegada a la universidad, el diseño terminó por volverse parte de mí. Más pronto que tarde, me veía en museos intentando aprender algo de aquellos genios visuales, analizando cada pieza gráfica que pasaba por mis manos.  Al terminar mi etapa escolar y después de un año de laborar en mi primer empleo, se presentó la oportunidad de grabar mi primera canción titulada ‘Distancia’ en el estudio de un amigo productor que conocí en aquella oficina (cabe mencionar que de unos años para acá escucho hip hop a toda hora). Así empezó Fellah ‘95.

Para quien no se encuentre familiarizado con el tema, el desarrollo musical es bien parecido al proceso creativo del diseño, al igual que el de la escritura, por lo que me resultó bastante sencillo la composición de aquellos versos. Hace aproximadamente un año que comenzó el proyecto y el proceso creativo ha sido de constante prueba y error en cualquier nivel. Desde la creación de conceptos hasta materiales de promoción y audiovisuales. Es una disciplina muy versátil, estoy aprendiendo sobre diseño digital y me llama mucho la producción audiovisual; todo se va conectando.

El desarrollo de contenido para Instagram, Facebook, Youtube ha sido meramente autogestivo. Desconozco hasta qué punto lo anterior pueda ser favorable, pero si de algo estoy seguro es que el aprendizaje siempre está ahí y la prueba más complicada se está desarrollando actualmente con el lanzamiento de mi primer EP titulado ‘SELF MADE’.

El concepto surge de una narrativa que se cuenta a lo largo de cinco canciones en las que se narra un proceso de crecimiento desde una perspectiva clasemediera expuesta a vicios y virtudes, desde la experiencia propia. Para la parte gráfica adopté un estilo más “sucio”, por así decirlo, con una composición no tan saturada para generar un poco de equilibrio y contraste, retomando el estilo de aquellos discos de rap que se vendían por los benditos años dosmiles.

Voy un paso a la vez con mi desarrollo musical y como diseñador pero si de algo estoy seguro es que, pase lo que pase, seguiré haciendo lo que me sale del cora.


Paulo monzón

Diseñador Gráfico radicado en Maverick. Mayor interés en: digital, motion graphics y audiovisuales. También en libros de García Márquez, rap y mucho fútbol.