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La iteración en el branding

¿Se vale hacer cambios cuando el proyecto está aparentemente listo?

Cuando estaba en la universidad, tuve una maestra que solía hablar recurrentemente sobre sus hijos entre tema y tema. Convertía a sus clases en una especie de taller maternal combinado con términos editoriales como medianil, picas, campos y kerning.

Esto era complicado de sobrellevar porque me sentía apresurado en aprender la mayor cantidad de cosas posibles durante esa época. Como la admiraba y sabía que tenía mucho qué enseñarnos, cada comentario sobre sus hijos era un momento menos de aprendizaje para mí, lo que en muchas ocasiones me dejaba frustrado al final del día.

Así fue durante casi todo el semestre, a excepción de una vez en la que logró llamar toda mi atención: nos platicó que en su experiencia como profesora, se había percatado de que muy pocos diseñadores le daban seguimiento a los proyectos en los que trabajaban, algo que ella llamaba «dejar hijos abandonados». Esta analogía hasta la fecha la tengo muy presente: fue la primera vez que le encontraba sentido a sus pláticas sobre hijos en un ambiente de diseño gráfico. Con el tiempo, he aprendido a darme cuenta de la razón que ella tenía, pues ahora que el mundo está en un constante y veloz cambio, es difícil que algún trabajo o diseño pueda considerarse como completamente terminado, lo que nos obliga como diseñadores a darle un seguimiento constante a cada uno.

Un ejemplo de ello, donde más podría hacer énfasis desde mi experiencia, es el desarrollo de identidad gráfica o branding, ya que solemos tener la percepción cultural de que sólo hay que trabajar lo que se nos está pagando. Normalmente los presupuestos de diseño e identidad suelen incluir: investigación, benchmarking, naming, desarrollo gráfico, aplicaciones (impresas, digitales y espaciales), y en algunos casos un manual de identidad como la última fase de desarrollo. Todo ello, nos cierra la posibilidad de darle un posible seguimiento al proyecto para ver su evolución y comprobar su viabilidad por medio de pruebas, obteniendo resultados que nos ayuden a medir si estamos alcanzando la meta u objetivo deseados.

A este proceso se le llama iteración y es una fase clave dentro de las metodologías de diseño, pues permite darnos cuenta de los errores y aciertos cometidos, y así hacer correcciones hasta llegar a los objetivos contemplados. El primer paso para lograr esto consiste en sensibilizar a los clientes en que ésta, así como muchas otras disciplinas, funciona con base en la prueba y el error,por lo que esta fase de iteración es necesaria dentro del proceso de diseño, además de saber explicarle que de esta forma hará su inversión aún más valiosa y obtendrá un mejor servicio y resultados.

Las pruebas necesarias se implementarán dependiendo de la necesidad específica de cada proyecto y del cliente, pero es aconsejable hacer una calendarización que permita dar cuenta de la periodicidad de estas pruebas, lo que ayudará a medir mejor cada resultado y a obtener datos comparables en cada etapa.

Esto requiere de mucho trabajo de campo y por consiguiente es una fase más que debe considerarse dentro de cualquier presupuesto. Por ello, es necesario platicarlo con el cliente y decidir juntos hasta qué punto se harán pruebas, además de establecer desde objetivos particulares hasta algunos de mayor escala.

Seguramente habrá clientes dispuestos a darle un mantenimiento constante a su marca, lo que le permitirá al diseñador aprender y pulir diferentes puntos débiles que se irán haciendo evidentes con cada iteración realizada. De igual modo, dar un cuidado personal a cada uno de los clientes, creando lazos profundos con cada desarrollo gráfico realizado y de esta forma tener una buena cantidad de hijos por todos lados, pero no abandonados, sino llenos de valor, atención y cuidado.


Carlos Galguera

Intenso admirador del funcionalismo estético y diseñador industrial de clóset, Carlos actualmente se desempeña como Director de Arte en Maverick, en donde colabora en diferentes tipos de procesos y desarrollos gráficos e industriales, además de dirigir su propio estudio, enfocado en el análisis y producción del diseño, tanto en su narrativa como en la función del mismo.